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La importancia de optimizar el riego

  • Foto del escritor: Daniel Rico
    Daniel Rico
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Comienza la temporada de elevadas temperaturas y mínimas precipitaciones. Estas condiciones tan extremas, pone a las plantas al límite del estrés hídrico.


Históricamente, en estos meses de calor intenso, la solución ha sido aumentar las horas de riego para evitar perder las plantaciones, siempre en base a la experiencia o la intuición.


Sin embargo, los riegos efectuados de esta manera pueden suponer un sobrecoste económico y no siempre es la solución más eficiente para los cultivos.


Un exceso de riego en verano puede ser tan perjudicial como la falta del mismo.


Encharcar el bulbo húmedo desplaza el oxígeno del suelo, asfixiando las raíces y paralizando la actividad de la microbiología beneficiosa. Integrar la agronomía y la biología es fundamental, ya que necesitamos entender cómo interactúa el agua con el suelo para mantener a las plantas productivas y sanas, incluso con elevados picos de temperatura.


Tener claro como funciona nuestro cultivo y sus interacciones con el medio es esencial para dar el salto hacia la agricultura de procesos. Esto implica basar nuestras decisiones en parámetros medibles.


Actualmente, hay soluciones técnicas que nos permiten llevar a cabo un control exhaustivo de la parcela y así controlar lo máximo posible el estrés hídrico de las plantas, algunas de estas medidas son:


  • Sondas de humedad y tensiómetros: la implantación de este tipo de tecnología en diferentes puntos de nuestra explotación y a distintas profundidades nos ayuda en la toma de decisiones. Nos permite saber, en tiempo real, la cantidad de agua disponible para la planta, la profundidad a la que está llegando y el esfuerzo que realiza la raíz para poder absorberla. Toda esta información nos permite optimizar el riego con precisión y ahorrar costes.

  • Imágenes multiespectrales: el uso de drones e imágenes satelitales nos permiten obtener información valiosa de nuestros cultivos. Con las imágenes multiespectrales podemos conseguir mapas de vigor (NDVI) y estrés térmico de la parcela que nos permitirá actuar a tiempo sobre nuestros cultivos.

  • Estaciones agrometeorológicas locales: cruzar los datos de las sondas con la evapotranspiración de cultivo (ETc) diaria permite anticiparse a las olas de calor y ajustar las dotaciones exactamente a lo que la planta va a consumir.


Además de toda la tecnología que nos permite anticiparnos a los problemas y nos da información de valor para la toma de decisiones, el ahorro real en las explotaciones agrícolas exige un control riguroso de la red de riego y del entorno agronómico:


  • Instalación de caudalímetros y control volumétrico: hay que tener claro que no se puede ahorrar en lo que no se mide. Los caudalímetros (tanto en cabezal como sectoriales) permiten detectar al instante fugas subterráneas, obstrucciones o caídas de presión, garantizando que el volumen bombeado es exactamente el que llega al gotero. Además, llevar un registro exhaustivo de estos volúmenes extraídos es un requisito técnico indispensable para cumplir con las concesiones de la Confederación Hidrográfica del Segura.

  • Mantenimiento preventivo de la red hidráulica: la limpieza periódica de filtros, la revisión de ventosas para evitar sobrepresiones y el lavado de finales de línea son esenciales para evitar roturas imprevistas que pueden encharcar una parcela en cuestión de horas. Esto puede afectar tanto al cultivo como elevar el coste económico innecesariamente.

  • La retención de agua en el suelo: un suelo biológicamente vivo retiene la humedad durante mucho más tiempo, minimizando las pérdidas por evaporación y permitiendo una reducción de la frecuencia de los riegos. Fomentar una microbiología sana transforma la estructura del terreno en una "esponja” natural.


Toda esta optimización agronómica tiene, a su vez, una traducción directa en la rentabilidad comercial. Las grandes cadenas de supermercados son plenamente conscientes de la escasez de recursos hídricos en el sur de Europa. Por ello, ya no se conforman con el certificado GLOBALG.A.P. estándar; exigen el cumplimiento del SPRING.


El módulo SPRING es una auditoría estricta que evalúa el compromiso del agricultor y su explotación con el agua. El auditor exige:


  1. Conformidad legal: concesiones de agua en regla y registro de lecturas de tus caudalímetros.

  2. Justificación técnica de riegos: gráficos de sondas de humedad y cálculos de evapotranspiración para justificar los volúmenes de agua empleados en la explotación.

  3. Mantenimiento de infraestructuras: procedimientos y registros documentados de las revisiones realizadas en la red de riego.


La tecnología y el manejo eficiente del riego amortizan la inversión en la primera campaña solo con el ahorro de agua, energía (bombeos) y fertilizantes (evitando el lavado de nutrientes). Además, te ayuda con las inspecciones y facilita el acceso del producto a los mercados más exigentes.


En ECOingeniería Agraria diseñamos estrategias de riego a medida, analizamos los datos de los equipos de medición y preparamos toda la documentación técnica para superar con éxito auditorías como la del GLOBALG.A.P. y el módulo SPRING.


Si quieres que te ayudemos con la optimización del riego en tu, ponte en contacto con nosotros.🌱




 
 
 

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